Las Empresas del Estado en China

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China National Chemical Corporation

Las Empresas del Estado en China

Por Jorge Molinero.

Un tema poco conocido en nuestras latitudes sudamericanas es el papel jugado por las Empresas del Estado (State Owned Enterprises, o SOEs) en la estrategia de desarrollo chino. Luego de más de cuarenta años de reformas de mercado, la economía no ha desembocado en el modelo anglosajón recomendado por los economistas ortodoxos.

Jorge Molinero.
Lo que no alcanzan a explicar los críticos del modelo mixto o híbrido (llámese Capitalismo de Estado, Socialismo con Características Chinas o Socialismo de Mercado) es cómo con todas las críticas que le atribuyen a las empresas estatales, China ha podido mantener una tasa de crecimiento muy superior a occidente por más de 40 años, sacando de la pobreza a casi 800 millones de personas – único caso en la historia en especial por tratarse del país más poblado del planeta – sin haber tenido una sola crisis económica de caída anual de la producción en este largo período. En esos mismos años varias crisis se abatieron sobre los países occidentales, las más profundas han sido la de las hipotecas subprime de 2008/2009 y la producida por el Covid 19 en 2020, que provocó una crisis sanitaria y económica a nivel planetario con serios retrocesos del producto bruto, controlada rápidamente en China y morigeradas sus consecuencias económicas.
El objetivo del trabajo es comprender el papel y misión de las Empresas del Estado en China a partir de los cambios iniciados por Deng Tsiao-ping a fines de 1978, sus sucesivas etapas y la situación actual.
2.- Características de las empresas estatales chinas
La diferencia en el comportamiento de les empresas estatales chinas respecto de las empresas privadas de los países occidentales tiene su origen en el régimen político en el que se encuadran y desarrollan.
China es una sociedad con un régimen político que se caracteriza por tener un fuerte poder central no sujeto a alternancias, con capacidad de establecer metas a largo plazo, como el desarrollo económico y la eliminación de la pobreza como la base de sustentación para alcanzar una sociedad armónica. Este contexto ha encuadrado el comportamiento de las empresas estales, que no se rige solamente por la tasa de ganancia, como las empresas privadas de los países occidentales. La reinversión productiva de sus excedentes, según lo decidido en los sucesivos planes quinquenales, ha sido la base de sustentación del desarrollo económico.
Durante el período de Mao Tse-tung (1949/1976) los medios de producción eran propiedad del Estado, con distintas formas organizativas. Una muy pequeña producción de bienes y servicios estaba atendida por empresas privadas, unipersonales o familiares, sin relevancia estadística. La burguesía industrial y comercial que se había desarrollado bajo el dominio imperialista de mediados del siglo XIX era totalmente dependiente del capital foráneo y no tuvo capacidad de conducir una revolución productiva cuando la última dinastía fue suplantada por la república en 1911. La revolución socialista campesina triunfante en 1949 eliminó las clases poseedoras, tanto a los retrógrados y poderosos sectores terratenientes con sus señores de la guerra, y también a los débiles desarrollos de la burguesía industrial y comercial. Por treinta años un sistema de tipo soviético modificado aceleró la etapa de industrialización que la burguesía no supo concretar. Esta burguesía industrial y comercial privada o fue absorbida como personal experimentado en las empresas estatales o fue al exilio, en especial a Taiwán, Hong-Kong y Singapur. A pesar de los serios problemas que causaron el llamado “Gran Salto Adelante”(1958/1962) y la Revolución Cultural (1966/1976) el crecimiento anual promedio en esos años fue del 6 %.(Barry Naughton 2018)
A partir de 1978 se formó prácticamente de la nada una nueva burguesía industrial y de servicios, y su incorporación aceleró a más del 9 % de crecimiento anual en los 40 años de reforma y reestructuración. Los importantes cambios no sólo aceleraron el ritmo de crecimiento, con períodos prolongados por arriba del 10 % anual, sino que transformaron cualitativamente a China de un país atrasado en una potencia mundial, taller industrial del mundo y segunda economía detrás de la de Estados Unidos.
Los cambios hacia la economía de mercado comenzaron por las empresas rurales surgidas en los colectivos de pueblos y aldeas, con carácter cooperativo, conocidas como TVE (Town and Village Enterprises). Producían bienes industriales simples vendidos en el mercado local y regional. Luego este proceso de mercantilización se amplió a las ciudades más importantes, pero sin afectar el funcionamiento de las empresas del Estado. (Jorge Molinero 2019)
Grafico Nro 1: Producción de Bienes según grado de intervención estatal 1978/2004

Fuente: Isabella Weber (2021, Cap. 1)

En el período 1978 a 1997 se fueron asentando los cambios, donde los nuevos empresarios – primero en empresas cooperativas, luego híbridas y por último privadas –fueron acumulando experiencia y conocimientos. Se fueron dando pasos importantes en las Zonas Económicas Especiales, áreas aduaneras de exportación donde ingresaron las inversiones extranjeras (en una primera etapa chinos de la diáspora: Hong-Kong, Macao y Taiwán). En los primeros años no hubo reducción de empresas estatales sino un crecimiento acelerado de empresas privadas, sobre todo de industria liviana, para el mercado interno y crecientemente para exportación, el nuevo vector de desarrollo chino. El proceso de reducción de las empresas estatales comienza masivamente alrededor de 1996/1998.
Los cambios que se fueron produciendo en el manejo y función de las SOEs abarca cuatro etapas:
La primera (1978-1992) donde el gobierno les va otorgando mayor autonomía operativa (1978-1984), se comienzan a organizar los sistemas de responsabilidad contractual (1984-1989) y la separación de propiedad y gerencia (1989-1992).
En una segunda etapa (1993-1997) se procede a la corporativización de las SOEs con el sistema de acciones y gobierno corporativo (accionistas en representación de los distintos organismos, juntas directivas, etc.) copiando la estructura de corporaciones privadas. Se define el concepto de “Economía de Mercado Socialista”.
La tercera etapa (1998-2002) es la consolidación de las mega SOEs, que se concentran en industrias estratégicas e importantes, mientras que las más pequeñas o del resto de las ramas se enfrentan a las alternativas de fusión, venta o cierre.
La cuarta etapa, de 2003 en adelante, es el de la gestión del capital estatal, con la creación de los organismos de control, la SASAC para las grandes SOEs no financieras y la CBRC para los grandes bancos y financieras, además de los controles de ministerios nacionales y provinciales.
Según Barry Naughton (2018) los objetivos del gobierno central para las SOEs se pueden sintetizar en: 1) dar autonomía e incentivos para incrementar la eficiencia, 2) incrementar la supervisión para controlar la discrecionalidad gerencial, en especial la corrupción y 3) justificar la propiedad estatal asignando a las empresas objetivos de desarrollo o de interés público. Naughton – un muy buen analista de la economía china pero con una visión ortodoxa – no cree posible la coexistencia de los tres objetivos indicando que “hasta cierto punto, se trata de una trinidad imposible, y las contradicciones entre estos objetivos dificultan el diseño de una política coherente hacia las empresas estatales”. Ello no le impide escudriñar con capacidad y solvencia profesional la evolución de la economía china y el accionar de las SOEs.
El dinamismo logrado con el crecimiento de las relaciones mercantiles y la experiencia acumulada por su nueva burguesía industrial es lo que permitió organizar a partir de 1996/98 cambios importantes en el funcionamiento de las SOEs. La exitosa experimentación con actividades de mercado – en un elaborado proceso de ensayo y error – abrió la etapa de la reforma de empresas del Estado. En este sentido las diferencias son mayúsculas con la salida desordenada del sistema centralizado cuando la disolución de la Unión Soviética, que en un shock desguazó la propiedad estatal dando origen al proceso de apropiación mafiosa de las principales empresas por ex directores y dirigentes del disuelto PCUS, la nueva oligarquía empresaria, con un costo social y económico impresionante. A pesar de ello el proceso de privatización ruso y de Europa oriental fue mucho más alabado por los economistas ortodoxos, las instituciones internacionales como en Banco Mundial, FMI y todos los representantes del gran capital, que los cambios graduales de China.

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2021-07-13 EMPRESAS DEL ESTADO EN CHINA

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