Se publica el libro «Hugo Pratt, el tano» de Aldo Pravia

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23 de agosto de 2020
Se publica «Hugo Pratt, el tano» de Aldo Pravia

Lautaro Ortiz en RADAR suplemento de Página 12 comenta el libro «Hugo Pratt, el tano» de Aldo Pravia, al que define como un viaje a la etapa argentina de Hugo Pratt a 25 años de su muerte, ocurrida un 20 de agosto de 1995.

Hugo Pratt, el Tano (En la época de oro de la historieta argentina) del investigador y coleccionista Aldo Pravia, suerte de ensayo biográfico donde por primera vez recupera metódicamente –con generosa y obsesiva información– lo que hizo, deshizo, dejó, soñó y fabuló el dibujante mayor de la historieta local, dice Lautaro Ortiz en la nota.

Hugo Pratt.
Foto: Página 12.
Antes de llegar a la Argentina, Hugo Pratt fue prisionero de guerra, intérprete y marinero. Soñaba con ser polizón para llegar a América. Nacido en Rímini el 15 de junio de 1927, criado en Venecia, fue un joven dibujante de historietas inspirado en las tiras norteamericanas. Aquella obra juvenil empezó a ser publicada en Buenos Aires por un editor tan italiano como él, Césare Civita, quien finalmente lo trajo a trabajar en su editorial Abril. Aunque pensaba seguir viaje a los Estados Unidos, una vez instalado en la zona norte de Buenos Aires ya no se iría por muchos años, para protagonizar junto a Alberto Breccia, Arturo Del Castillo, H. G. Oesterheld, Francisco Solano López y Eugenio Zoppi, la época dorada de la historieta local.

Ortiz informa en la nota que Pratt se sumó al llamado Grupo de Venecia, con Ivo Pavone, Alberto Ongaro y Mario Faustinelli, entre otros, creadores de una revista que fracasó. Hugo volvió a compartir lápiz y tinta con Faustinelli (sumándose Ongaro en la creación del guión) de su primer personaje, As de Pique, periodista enmascarado que por las noches cambiaba de personalidad. Luego compartió dibujos y guiones de algunas historias menores, hasta que llegó el turno de Junglemen! (Hombres de la Jungla) con guiones de Ongaro, pero un nuevo fracaso editorial lo obligaría a él y a sus amigos a buscar trabajos rentables para pagar las deudas contraídas. Sin embargo algo sucedió: en 1949 llega la invitación para trabajar en Buenos Aires de parte de Cesare Civita, fundador de la editorial Abril, que, desde 1947, publicaba las aventuras de los italianos en Salgari, una de sus tantas revistas.

Una ilustración de Hugo Pratt.
Pratt llegó en 1951 a Buenos Aires para participar en la historia grande de la historieta nacional: Ray Kitt, El cacique blanco, El Sargento Kirk, Legión extranjera, Ticonderoga, Ernie Pike, Lobo Conrad, Ann y Dan, Wheeling, y más.
Luego de algunos viajes a la Patagonia (caza, fotografía y algunas aventuras amorosas), se reúne en 1952 con Oesterheld, por intermedio de Civita. Ambos habían hecho para Cinemisterio, el policial Ray Kitt, en mayo de 1951. Ese mismo año en la casa de Oesterheld, escribe Pravia, Pratt “comenzó a leer y dibujar los primeros guiones de la extensa saga de El Sargento Kirk. En éste, su primer western, Pratt encontró más libertad de creación, llegando incluso a intervenir en algunos guiones y modificar secuencias con la complicidad de Oesterheld.
En los casi dos años transcurridos desde la aparición de esta serie (56 capítulos publicados entre 1953 y 1955 y repartidos en las revistas Misterix, Supermisterix, Hora Cero Semanal y Frontera Extra), el dibujo de Pratt fue evolucionando y ganando en seguridad, hasta lograr una notable limpieza y plasticidad en cada cuadro, con primeros planos que ya por entonces hablan de un dominio cinematográfico de las escenas, usando el pincel en los plenos que otorgan una increíble fuerza y un acertado vigor en las escenas de acción”.
Frontera fue una revista de historietas publicada entre 1957 y 1962 en la Argentina por la editorial homónima y Editorial Emilio Ramírez, con periodicidad mensual y formato apaisado.
Imagen: libro “Frontera, las revistas de Oesterheld” de Carlos Altgelt.
En 1956 Kirk ya era un éxito. Era la segunda historieta entre las preferidas por los lectores, detrás de Misterix, de Ongaro y Zoppi. La revista Dibujantes hablaba de Pratt como “el mejor dibujante latinoamericano de historietas, dueño de una nueva técnica vigorosa en sus trazos, de exquisito buen gusto en los enfoques y con un notable conocimiento de los ambientes, que también contaba con abundante material de documentación y un gran sentido de observación”.
Ese año además sería clave, porque nació la idea que cambiaría muchas cosas dentro de la historieta local: la Editorial Frontera y sus dos revistas fuertes, Frontera y Hora Cero. Según Pravia todo comenzó a gestarse en la casa de Pratt ante la presencia de Bayón, Lipszyc, y Breccia.
El proyecto se hizo realidad cuando Oesterheld se independiza de Abril y, junto a Pablo Pereyra como jefe de arte, lanza las publicaciones. Y surge entonces otros hitos de la dupla Pratt-Oesterheld: Ticonderoga y Ernie Pike, ambos trabajos fundados sobre la base de una investigación exhaustiva tanto de guionista y dibujante. En abril de 1957 salió en Frontera Ticonderoga y un mes después llegará el turno del estreno de Hora Cero y Ernie Pike, acaso la cima de la historieta argentina.
En 1959 llegaría su primer trabajo como autor integral: la historieta Ann y Dan, donde retoma algunas lecturas y obsesiones de infancia. “De esta manera comenzó a cumplir lo que sostenía: para ser un verdadero autor, había que aprender a contar historias propias. El texto y la imagen iban siempre a la par en su imaginación y llegó a definirse como un escritor que dibuja y un dibujante que escribe”.
Corto Maltés por Hugo Pratt. Imagen Página 12.
Con el derrumbe de la editorial Frontera, Pratt viaja a Londres donde trabaja poco menos de un año. Luego regresa a Buenos Aires a fines del 60 y desde acá trabaja para el mercado europeo, e ilustra para revistas como Vea y lea. Si bien Pratt volverá a Argentina con nuevos proyectos (será director y jefe de arte de la editorial Yago, que terminó manejando los títulos de Abril, ya en decadencia), el ciclo argentino de creación aventurera llegó a su fin.
A mediados de la década del 60 comenzará otro momento dominado por la aparición mágica del Corto Maltés, ese marinero que siempre lleva guardados en sus bolsillos el nombre de un lejano lugar que amó: “Yo vine a la Argentina a estar aquí. Y fui adoptado por la Argentina, tengo hijos argentinos y creo que soy un argentino más en el mundo. Y eso creo que se siente en mi historieta”.
Hugo Pratt, el Tano (En la época de oro de la historieta argentina), edición de Casa de Papel, ya está en las librerías. Será presentado tras el levantamiento de cuarentena.
Ticonderoga de Oesterheld y Pratt.

El libro “Frontera, las revistas de Oesterheld” de Carlos Altgelt.
Otro Libro: “Frontera. Las <Revistas de Oesterheld”

En 2014 se publicó el libro de Carlos Altgelt titulado “Frontera. Las revistas de Oesterheld”. El libro con Juan Sasturain, incluye “Las revistas de Oesterheld. Un índice (1957-63)” en el cual se narra la génesis de Editorial Frontera, su desarrollo y posterior declinación.

A ello se suman datos muy interesantes -algunos inéditos- sobre el funcionamiento interno de la empresa, las estrategias con que fueron pensados cada uno de los títulos, sus principales personajes e incluso se rastrea e identifica la procedencia del material extranjero que fue utilizado, cuya cantidad fue en aumento a medida que se acentuaba la declinación de la editorial.
A continuación reproduce todas las tapas de las revistas publicadas por Editorial Frontera, cada una de ellas acompañada por el nombre del autor, el índice de las historietas aparecidas en cada número y la mención de guionistas y dibujantes.
Frontera mensual, en total 60 números de los cuales 56 fueron apaisados y los últimos cuatro en tamaño grande y totalmente con historietas extranjera. Hora Cero mensual (72 números), el Suplemento semanal de Hora Cero (116 números) Hora Cero Extra (77) Frontera Extra (41) Batallas Inolvidables (27) Libro de Hierro (8) y El Eternauta (15).

Tipp Kenia, Tapa de la revista Frontera.
Imagen: libro “Frontera, las revistas de Oesterheld” de Carlos Altgelt.
Altgelt se ocupa también de Dragón Blanco (9 números) revista publicada en 1955 cuando Oesterheld aún estaba en Editorial Abril y luego los 18 libros de bolsillo dedicados a novelas de Sargento Kirk y Bull Rockett, colecciones que significaron en 1956 el comienzo de Editorial Frontera y cuyo éxito determino luego la aparición de Hora Cero y Frontera.
Cierra el libro un Apéndice con cuadros detallando cada uno de las historietas publicadas en todas las revistas, esto es título, número del ejemplar en que apareció, fecha y datos de los autores, un listado de los dibujantes que trabajaron para Editorial Frontera (99 en total incluyendo a los que hacían humor) y un agradecimiento a las más de cuarenta personas que colaboraron con el autor para la concreción de este trabajo.
Imagen: libro “Frontera, las revistas de Oesterheld” de Carlos Altgelt.

Desde su lanzamiento y hasta el Nº 8 (Noviembre 1957) Frontera ofreció a sus lectores cuatro series, todas ellas con guiones de Oesterheld: “Ticonderoga” dibujada por Hugo Pratt, “Verdugo Ranch” por Ivo Pavone, “Tipp Kenya” por Carlos Roume y “Joe Zonda” por Solano López; en 1958, Leonero Brent, con Jorge Moliterni y Rul de la Luna, con Francisco Solano López, Marinosky. En el Nº 9 se incorporan “Los hermanos Bronco” de Morris y René Goscinny y “Abrojo” de Luis Destuet que solo apareció en dos números, mientras que a partir del número 11 (Febrero de 1958) dejan de publicarse temporariamente “Tipp Kenya” y “Joe Zonda” y comienza “Del cuaderno rojo de Ernie Pike” que, como se recodará, eran historias protagonizadas por niños o jóvenes durante la Segunda Guerra Mundial.
De Frontera se publicaron hasta Abril de 1962 un total de sesenta números, siendo los cuatro últimos de formato vertical y el material de origen inglés en su totalidad. En cuanto a la versión Extra de Frontera el primer número apareció en julio de 1958 y el último, el 41, en Abril de 1962.
Hora Cero
El Suplemento Semanal Hora Cero comenzó a publicarse el 4 de septiembre de 1957 como parte de la constelación de revistas de Editorial Frontera: Frontera (que empezó a circular en abril de ese año) y Hora Cero (que salió, mensualmente, desde mayo). La popularidad del conjunto lo ampliaría, meses más tarde (en abril de 1958), con Hora Cero Extra y con Frontera Extra (desde julio de ese año).

Año I, N° 41, 11 de junio de 1958. Contenido: con guiones de Oesterheld, dibujaron: Pratt, “Sargento Kirk”, Haupt, “Cayena”, Pratt y Bertolini, “Ernie Pike”, Solano López, “El Eternauta. Una cita con el futuro” y Arturo del Castillo, “Randall. The Killer”. Imagen: Ahira.
Muchos de esos títulos memorables salían, alternativamente, en varias revistas de la editorial, y algunos tuvieron versiones o reediciones posteriores; entre ellos: Ernie Pike (con guión de Oesterheld y dibujos de Pratt), Sherlock Time (con guión de Oesterheld y dibujos de Breccia), Randall The Killer (con guión de Oesterheld y dibujos de Arturo Pérez del Castillo) y Nahuel Barros (con guión de Oesterheld y dibujos de Carlos Roume). Pero, sin dudas, el más extraordinario de todos fue El Eternauta, con dibujos de Francisco Solano López, que se publicó en el primer número y acompañó al Suplemento Semanal Hora Cero casi hasta su cierre. En homenaje al impacto creativo de este pequeño suplemento, en el aniversario de la salida de su primer número se celebra en Argentina el “Día de la historieta”.

Fuentes: Top Comic, Página 12, Ahira (Archivo Histórico de Revistas Argentinas).

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