El Parlamento Europeo aprueba el ‘derecho a reparar’

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Parlamento Europeo.

El Parlamento Europeo aprueba el ‘derecho a reparar’

El Parlamento Europeo ha aprobado el ‘derecho a reparar’, con 395 votos a favor, 94 en contra y 207 abstenciones. La Unión Europea ejecuta así su plan para limitar los productos electrónicos de «un solo uso», obligar a los fabricantes a facilitar la reparación de los dispositivos y ofrecer más información sobre la capacidad de reparación de cada producto.

Foto: Movimiento-Europeo-Facebook.
Propone armonizar a nivel europeo la garantía legal de los productos de conformidad con su vida útil estimada y que «se desarrolle e introduzca un etiquetado obligatorio para proporcionar información clara, inmediatamente visible y fácil de entender a los consumidores sobre la vida útil estimada y la capacidad de reparación de un producto en el momento de la compra». (1)
Derecho a reparar aparatos.
Para ello, este informe cuyo ponente es David Cormand, eurodiputado francés de los Verdes, apuesta por un libre acceso a la información necesaria para reparar los dispositivos y a las piezas para poder cambiarlos, así como por la estandarización de dichas piezas y crear a escala europea una garantía legal para reparar aquellos productos cuya garantía haya caducado. (2)
Francia es el primer país europeo en anunciar un índice de reparabilidad. Entrará en vigor a partir de enero de 2021.
Foto: residuosprofesional.com
El primer país en anunciar la introducción de estos cambios es Francia. A partir de enero de 2021, los fabricantes deberán «informar al consumidor sobre la posibilidad de reparar un producto». Se trata de una etiqueta con una puntuación del 1 al 10 que por el momento se aplicará a lavadoras, portátiles, smartphones, televisores y cortadoras de césped.
El índice francés tiene como objetivo, para 2024, transformarse en un índice que informe no solo sobre la reparabilidad, también sobre su fiabilidad y solidez. Sin concretar qué criterios se seguirán para establecer esta distinción.
La propuesta recoge una solicitud que los ciudadanos europeos llevan reclamando desde hace años. Según apunta una encuesta de la Unión Europea que data de 2014, el 77% de los europeos repararían sus productos antes que reemplazarlos y el 79% cree que los fabricantes deberían estar legalmente obligados a facilitar la reparación o reemplazar componentes. (3).
«No vale la pena arreglarlo».
En el diario.es, Santiago Alba Rico escribe: La propuesta del órgano legislativo de la UE apuesta por limitar los productos de «usar y tirar», obligando a los fabricantes a asegurar la reparabilidad de los dispositivos electrónicos o, al menos a informar sobre su vida útil.
¿Estaba prohibido reparar la lavadora? Estaba bloqueado de raíz en la producción, en la distribución y en el consumo. Bloqueado en la producción a través de la obsolescencia programada, que fabrica silenciosas bombas de relojería sincronizadas para autodestruirse apenas neonatas. Bloqueado en la distribución mediante la desaparición o encarecimiento de los servicios de reparación. Y bloqueada en el consumo, donde se ha instalado esta suicida mentalidad anti–conservadora: «no vale la pena arreglarlo».
Hay que destacar el coste ecológico de este bloqueo, tanto en lo relativo al agotamiento de los recursos como a la multiplicación de los desechos contaminantes (el 90% de lo que se fabrica hoy dentro de seis meses ha ido a parar a la basura). (4)
Según un nuevo informe de Naciones Unidas (ONU), el mundo generó 48,5 millones de toneladas de basura electrónica en 2018.
“Cerca de la mitad de toda la basura electrónica está formada por dispositivos personales, como computadoras, pantallas, smartphones, tabletas y televisores. El resto está compuesto por electrodomésticos más grandes, además de equipos de calefacción y aire acondicionado”. (5)
Existe una creciente toma de conciencia de que el modelo lineal predominante de «extraer, fabricar, utilizar y desechar» genera desechos a lo largo del ciclo de vida de los productos eléctricos y electrónicos y que estos desechos se podrían y deberían reducir.
“Si se diseñan productos que duren más tiempo, y si se recupera, reutiliza y recicla una mayor cantidad de desechos a lo largo del ciclo de vida de esos productos, habrá menos demanda de materiales vírgenes y se generarán menos residuos de la extracción de materias primas y de los procesos de embalaje y transporte de los productos”, afirma un informe de la OIT.
Según la Organización, si se aplica un enfoque de economía circular, los desechos eléctricos y electrónicos pueden considerarse un recurso que, adecuadamente gestionado, podría promover la obtención de medios de subsistencia, generar empleo, proporcionar acceso a la tecnología, facilitar la modernización tecnológica, propiciar la transferencia de conocimientos y competencias, y crear capital para fabricar productos básicos de segunda mano y recuperar materiales. (6)

Fuentes.
1) www.xataka.com
2 y 3) www.efeverde.com
4) www.eldiario.es 12/12/2020
5) BBC News Mundo, 29 enero 2019.
6) Noticias ONU

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