
El Antiperonismo fue más fuerte
Por Jorge Lema.
Las últimas elecciones internas que enfrentó a dos listas: “Adelante Buenos Aires” y “Protagonismo Radical”, dejan claro el respaldo de sus afiliados a la continuidad en la Alianza Juntos por el Cambio que integran.
Las políticas desarrolladas por ese frente son de carácter netamente neoliberales de acuerdo con sus propios enunciados y consecuentemente antipopulares como también confirman los resultados.
Estábamos anotados entre los que esperábamos una reacción del centenario partido, que dio presidentes de la talla de Yrigoyen y más cerca Illia o Alfonsín.
Quedo claro también que vertientes que intentan hacer volver al radicalismo a sus orígenes, no tienen por lo menos por ahora, ninguna posibilidad de protagonismo interno ya que no lograron poner de pie ninguna alternativa.
Los resultados dejan entrever también que la proyección nacional de Lousteau sufrió un duro revés.
La inacción y parálisis que ocupa en la alianza “Juntos por el Cambio” no es una interpretación subjetiva, es más que evidente y ha sido reconocida por sus propios dirigentes infinidad de veces, líderes de esa fuerza de primera línea y de cualquiera de las listas internas.
El anti-peronismo jugó en dirigentes y afiliados, al punto de preferir quedar acompañando como seguidor pasivo, políticas alejadas de sus principios, pero mantenerse en la arena política como opositor al peronismo.
Sería bueno para el campo popular pensar en que peronismo y radicalismo, más allá de sus diferencias mantuvieran en una buena convivencia en vista a los objetivos nacionales. Algo impensable con el Pro neoliberal y antipopular por definición.
Es verdad que al peronismo puede endilgársele anti-radicalismo, pero más allá de algún menetropiezo, el peronismo ocupa el lugar de columna vertebral del movimiento popular y defensa de los derechos de los trabajadores que le dio origen.