El suple, seguidor incansable como perro de sulky de la movida off Corrientes, se llegó el sábado 18 entre dos luces al mítico Espacio Callejón de la calle Humahuaca, quebrada por el Abasto como le gustaba decir a Edmundo Saldívar, para presenciar Ruido de Mar una puesta que desde la propia sinopsis de la producción amenazaba con una trama convencional, previsiblemente cursi sobre nostalgias y segundas oportunidades casi como una comedia ligera al estilo de Brodway.
Felizmente la obra nos introdujo de a poco, de menor a mayor, en las vivencias existenciales y psicológicas de una galería de ex hombres y ex mujeres (literalmente hablando) que habitan la decepción y el olvido hasta que Mauro, una suerte de navegante solitario que carga con el remordimiento de la muerte no llegamos a saber si accidental de su hermano, regresa al villorrio portuario estancado en la nostalgia para recuperar a su ex mujer que se ha transformado en una andrófoba emprendedora de bienes raíces dispuesta a desperezar al pueblo y la llegada de un maestro comprador que quiere convertir su abandonada casa solariega en una escuela primaria como una apelación al porvenir.
Desde esa perspectiva la pieza explora el desgaste irremediable de los vínculos y la quiebra de las esperanzas de hallar entre quienes eligieron quedarse en ese espacio sin tiempo un deja vu que ya no tiene sentido.
La escenografía nos traslada cinéticamente con el rumor del mar como hilo conductor entre el pasado y el presente, del muelle a la Taberna del puerto, un espacio de desencuentro más que de reunión que recuerda las tragicomedias criollas de los hermanos Discépolo y de Tito Cossa donde los destinos se mesclan y reparten como en un tute cabrero donde siempre hay un tercero excluido mientras que amigos y adversarios alternan sin escrúpulos sus máscaras.
El elenco transita con solvencia esa secuencia temporal y emocional que nos interpela como generación y como sociedad pero sin juzgarnos, casi como un psicodrama o un juego de roles con final abierto como es de rigor en el buen teatro.

Actúan: Gustavo Bayley, Lucas Tamer, Federico Ventosa, Alejandro Ríos, Juli Figueroa, Azul Hermo, Juan Fernando Richat, Juan Manuel Oviedo y Lula Paulini.
Dramaturgia y Dirección Valeria Camino
Escenografía y vestuario: Julia Seras Rodríguez
Iluminación: Paula Fraga
Música original: Juli Figueroa
Duración 75 minutos
En Espacio Callejón
Humahuaca 3759
Sábados a las 19.30 hs