Mauricio Prelooker; su aporte a la “Pos-Pandemia”

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Mauricio Prelooker. Foto: Hechos e Ideas.

Mauricio Prelooker; su aporte a la “Pos-Pandemia”

Por Walter Romero (1)
Publicado en Hechos e Ideas N° 5 Buenos Aires, 17 de octubre de 2020

“Historia: Entrenamiento en el pasado para poder pensar y actuar en el cambio actual”. Ignacio Lewkowicz, “Entre las instituciones y la destitución”, Conferencia en el Hospital Posadas, 2002.
“El conocimiento del pasado es fundamental para comprendernos, pero los conflictos se resuelven en la creación y hacia adelante”. Agustín De La Riega, Identidad y Universalidad, Edición póstuma, Editorial Docencia, 1987.

Walter Romero escucha la intervención de una estudiante de la Diplomatura Laudato Si en la Universidad de Morón, en la cual fue uno de los expositores.
Foto: Claves de la Provincia.
1. Introducción
Las consignas plasmadas por Ignacio y Agustín constituyen el marco y la razón de intentar recopilar y sintetizar una parte pequeña del monumental pensamiento de Mauricio Prelooker; con centro en su casi profético desarrollo referido a que, al término del cuarto ciclo de Kondratieff (inicios del tercer milenio, ¿por qué no 2020?), fenecía el “Capitalismo”; tras un poco más de 200 años de vigencia.
Para avanzar en una primera visión de cómo pensaba Prelooker diremos que, la obligación de dar respuesta a las necesidades de un mundo de 7.000 millones de habitantes donde lo financiero había reemplazado para siempre a la economía real, de la cual (paradojalmente) lo financiero se nutre; constituía en su cosmovisión el espacio justo para el surgimiento de un imprescindible “Polo Comunitario”; concepto originario de lo que hoy conocemos como “Economía Popular”.
No tiene desperdicio, al respecto, esta forma en que “pintaba” la situación: “Al igual que la araña, que pica a su presa caída en su tela con un veneno que la inmoviliza sin matarla, para prolongar su banquete durante varios días sobre un organismo moribundo, pero aún vivo, los grupos financieros mantienen su víctima en vida, al mismo tiempo que le quitan posibilidad de reaccionar con eficacia”.
Nos enseñaba, además, que esta dictadura financiera global, tornaba imprescindible la creación, por parte de los Pueblos, de monedas locales, solo aptas para los intercambios y transacciones imprescindibles en una economía, pero imposibilitadas de contribuir a la especulación y la usura.
En la necesidad de sintetizar este artículo, adelanto en parte la conclusión; haciendo un aporte desde lo simbólico:
Es muy ilustrativo recurrir a la antigua formula de la producción de bienes y servicios que estudiábamos, hace muchos años, los economistas: Y= f (K, W, t)
Donde Y es el ingreso total de quien produce; f implica función; K es capital para invertir en la producción; W es el trabajo (la “mano de obra” a emplear) y t (minúscula) la tecnología, la cual estaba en minúscula pues era la variable menos significativa de la función. De la proporción y utilización de estas tres últimas (factores de la producción se les decía) surgirán los productos y su cuantía a comercializar en los mercados nacionales y/o globales; donde, fruto de las transacciones, se fijarían los precios finales.
Y, leemos en la página 136 de “Economía del Desastre” (2): “No existe ninguna posibilidad de poner en marcha un quinto ciclo. La Revolución Informática lo impide, quitando el empleo a quienes lo tienen y excluyendo a un número creciente de aspirantes a un empleo” (es decir “W” tiende a cero). “La Revolución Financiera completa esta tarea excluyente operando desde el ángulo opuesto quitando su capital de trabajo y de inversión a los capitalistas” (es decir “K” tiende acero). Y= f{(K=0), (W=0), t}
Si “K” y “W” son cero (0) solo queda la tecnología como necesaria para la producción (y con costo marginal tendiente a cero. (3)
Ciertamente: se puede producir, con una altísima productividad, pero no habrá consumidores por extinción del empleo y no habrá ni inversión ni capital de trabajo, no habrá empresarios; pues los poseedores de los 10 PBI del mundo en instrumentos financieros (4) no corren riesgos y van a lo seguro: la especulación y la usura (dejando morir a la presa de la araña). Una sociedad de consumo sin consumidores y un empresariado sin acceso al capital y carentes de ingresos presagiaban, en líneas generales, lo que hoy es evidente: Lo que transitamos, en el 2020, ya no es Capitalismo; su ciclo histórico, con el cuarto de Kondrátieff, ha concluido. ¿Y entonces?
Nikolái Kondrátieff (1892 – 1938)
2. ¿Qué es un “Ciclo de Kondrátieff”? (5)
Dice al respecto Prelooker: (71) “El sistema capitalista se caracterizó, desde sus mismos orígenes, por ciclos económicos de ascenso y descenso de la actividad productiva, comercial y financiera. A principios de los años 20 el economista y estadígrafo ruso Nikolái Dimitrievich Kondrátieff descubrió un ciclo largo, que dura un poco más de medio siglo marcado claramente por etapas sucesivas de auge y de crisis”. “Estos ciclos son movimientos ondulatorios prolongados, durante los cuales se suceden y repiten, con notable regularidad, tramos de expansión y de contracción de las actividades económicas.
El gran economista austriaco Joseph Schumpeter distinguió cuatro fases en estas fluctuaciones: depresión, recuperación, prosperidad y crisis”.
“Los estudios de Schumpeter, Imbert, Mandel y otros economistas demostraron que las fases de ascenso y descenso de estos ciclos se han sucedido ocho veces, una detrás de la otra, desde la Revolución Francesa hasta ahora. Es evidente que semejante reiteración a escala mundial de acontecimientos de tanta importancia nada puede tener de fortuito.
Con toda evidencia,estamos frente a una regularidad histórica, a una ley de extraordinaria trascendencia, propia de la “lógica Interna” de este sistema”.
El Primer Ciclo:
Se lanza entre 1790 y 1800(A); Tiene su culmen entre 1810 y 1817; luego de lo cual crisis y depresión (B) y se completa entre 1844 y 1851.
La “revolución industrial” en UK cuando el descubrimiento de Papin: la máquina de vapor, donde el carbón, bueno y barato en las islas, producía el calor que hacía ebullecer el agua y mover un pistón; significó el reemplazo de las técnicas anteriores y el lanzamiento del primer ciclo. La alta productividad resultante y las flotas que permitieron el comercio a escala global (a veces, como en Obligado, apoyado por los cañones) fueron los factores del auge, coincidente con Waterloo en su culminación. Y, a partir de allí, por superproducción y exceso de oferta la declinación del ciclo y su caída.
El Segundo Ciclo:
Se lanza entre 1844 y1851 (A); tiene su culmen entre 1870 y 1875; luego de lo cual crisis y depresión (B) y se completa entre 1890 y 1898.
Siderurgia y boom ferroviario fueron los artífices, claves, del lanzamiento y la aparición en el tablero productivo y comercial de la ecúmene de Alemania, USA, Japón y algunos pocos más; respondiendo a la expansión del mercado capitalista. Ahora sí, los capitales que se habían “guardado” en la fase descendente del ciclo anterior, invirtieron en el sistema resultante de aprovechar la “locomotora”, inventada por Robert Stephenson en 1826.
Los países de Europa no integrados plenamente al capitalismo rampante (la mayoría), no participaron de esta bonanza y, buena parte de su población inició la migración a “hacer la América”; lo que fortaleció a nuestro continente por adquirir trabajadores y consumo, pero inició, con origen en la Europa continental, la fase descendente del segundo ciclo.
Y, un dato que reaparece (Las oportunidades y fortalezas de las etapas “descendentes”):
“Durante la fase depresiva de este ciclo, entre 1875 y fines del XIX, la investigación científica y tecnológica se intensificó. El ingeniero, el médico y el químico ocuparon el centro del escenario desplazando al intelectual con formación humanista. En esa época aparecieron el motor a explosión, las aplicaciones de la electrotecnia y los grandes descubrimientos de la química orgánica, especialmente en Alemania. Todos ellos no hicieron ricos a sus inventores y descubridores sino a los sagaces empresarios que los introdujeron en los procesos productivos durante el tercer ciclo que despuntaba”.
El Tercer Ciclo:
Se lanza entre 1890 y 1898 (A); tiene su culmen entre 1914 y 1920; luego de lo cual crisis y depresión (B) y se completa entre 1940 y 1948.
La Belle Epoque: Poster de 1895 para la comedia «Amants», obra de Alphonse-Mucha. Imagen: Society-ARS-New-York-ADAGP-Pa-
A la electricidad, la química y la ingeniería aplicada, creaciones incubadas en la etapa anterior, se le adjudica el lanzamiento del tercer Kondratieff (hay quienes le agregan un progenitor más: la naciente industria del armamento para la guerra). Ciclo que atraviesa dos guerras y casi 200 millones de muertos; difícil, sin dudas de sintetizar.
Nuevamente es Prelooker quien aporta una “pintura” que lo define: “El tercer ciclo se había iniciado, a comienzos del siglo XX, con una etapa de un extraordinario refinamiento burgués, conocida bajo un nombre atrayente y sugestivo “la belle epoque”.
Según lo afirman sus cronistas, entre los cuales se encuentra el incomparable Marcel Proust, fue un momento dorado de la historia que suscita todavía hoy la admiración de algunos nostálgicos. Por desgracia duró muy poco, pues la primera guerra mundial (1914-1918) la barrió sin contemplaciones al desván de los recuerdos lejanos”.
“¿Qué había ocurrido? Algo muy simple: Con el tercer ciclo de Kondrátieff, el sistema había alcanzado su plena madurez. Ya no quedaba nada para distribuir: De ahí en más no se podía hacer otra cosa que distribuirlo todo de una manera diferente. La única alternativa real, en tal caso, consistía en que algunos arrebataran lo que tenían otros. Con todo, eso no era tan simple, pues los principales países disponían de poderosos ejércitos permanentes, con millones de hombres bajo las armas, arsenales inmensos y fuertes industrias de armamentos. Había, además, técnicos y hombres de ciencia deshumanizados y dispuestos a contribuir sin el menor problema de conciencia a la masacre. En otros términos, ya no se trataba de vivir y dejar vivir, como en los hermosos tiempos de antaño, cuando los mercados alcanzaban para todos. Para que algunos pudieran sobrevivir y prosperar, muchos otros debían morir. La filosofía del Leviatán se había impuesto en toda la línea”.
El concepto de Schumpeter de la “Destrucción creativa” imprescindible (para el), en las fases descendentes para el lanzamiento del siguiente ciclo se vio, en el caso del tercero, superado con creces.
El tercer ciclo concluye con Yalta y da paso al cuarto; el cual nos resulta muy conocido (y sufrido).
El Cuarto Ciclo:
Se lanza entre 1945 y1948 (A); tiene su culmen entre 1972 y 1975; luego de lo cual crisis y depresión (B) y su completitud no fue consignada por Prelooker que fallece en el 2001.
El motor a explosión alimentado por combustibles fósiles (pero, sobre todo, la industria petroquímica resultante) sumado al “Plan Marshal” fueron la “innovación creativa” presente en su lanzamiento y la “destrucción creativa” ya había sido realizada por la segunda guerra mundial.
Mucho se podría decir de este cuarto ciclo, pero nos iríamos del objeto del trabajo; por lo cual solo destacaremos algunos aspectos esenciales:
En coincidencia con Ugarteche, (6) Prelooker también considera el tramo 72-76 como el del culmen del ciclo sostenido por el motor a explosión y los combustibles fósiles y el comienzo de la depresión originada por la caída de rentabilidad de casi todo el sistema productivo global y el nacimiento del “financierismo” apalancado por las tecnologías de la información que permitía una muy superior rentabilidad al capital si este era invertido en la especulación y la usura. Para las y los argentinas y argentinos esto es claramente verificable pues aquí el nuevo sistema, a partir de marzo del 76, se impuso con feroz represión y prácticas genocidas de vidas e industrias; pero, en realidad fue un proceso coincidente a nivel global, aunque implementado de muy distintas maneras.
El fin del cuarto ciclo, tiene una clara verificación en el colapso de Lehman Brothers en septiembre del 2008 (7) y la onda expansiva que atenta contra la burbuja de instrumentos financieros en cuya ayuda salen los estados nacionales de las grandes potencias; “demasiado grandes para quebrar” fue la excusa. El “financierismo”, además de succionar las economías reales, ahora, para no morir, también “chantajea” y succiona los estados nacionales.
Pues bien; no hay quinto ciclo, no hay capitalismo; pero la humanidad continúa. ¿Y entonces?
El Sistema Capitalista completa, al decir del autor que venimos siguiendo, en los albores del siglo XXI, su ciclo al igual que cualquier Hombre o Mujer del planeta: Concepción, Nacimiento, Niñez, Adolescencia, Plenitud, Envejecimiento, Muerte. Pero, así como los espacios entre ciclos tenían tramos “grises” de entre 4 y 10 años ¿cómo no va a ser de una mayor amplitud el final de una época?, con todos los elementos de un cambio civilizatorio. Bueno, precisamente, en ese interregno, en esa bisagra de la historia del Hombre y La Mujer sobre la Tierra, donde lo que muere todavía pervive y lo que nace está en gestación; hoy, agosto de 2020, plena pandemia del coronavirus, estamos.
A la búsqueda del, ¿entonces qué hacer? También aporta Mauricio Prelooker:
Sobre la imagen de dos triángulos en cuyos vértices inferiores estaban siempre el llamado “polo estatal” y el “polo privado” exponía que, durante la vigencia del capitalismo, en el vértice superior del primer triangulo se situaba, históricamente, el “polo financiero” de modo que el triángulo fuera autoportante en lo productivo y lo comercial del conjunto de la economía. El divorcio y crecimiento autónomo del polo financiero lo hizo irse (Cual burbuja) del sistema, al cual ya parecía no necesitar (lo que era una verdad a medias); y es allí donde Mauricio ubica en el vértice superior, para esta etapa de transición, al naciente “Polo Comunitario”; cuya evolución conceptual, diría quien suscribe forzando apenas los términos, deriva en la Economía Popular.
Movilización de la Federación de cooperativas «Trabajadores de la Economía Social Ltda», FETRAES.
Foto:Agencia Paco Urondo.
Y, abunda: “El Polo Comunitario, al que otros autores prefieren llamar Economía Solidaria, recogerá y recuperará en su seno a la mayor parte de la gente abandonada por el sistema, a la cual éste no puede dar trabajo, comida, alojamiento vida”.
“Para los millones y millones de personas que ya no encuentran lugar alguno en este mundo, en las condiciones creadas por la economía de mercado, y que se niegan a morir, el Polo Comunitario representa, además, una forma práctica y factible de negociar su supervivencia con el Polo Privado y el Polo Estatal”.
“Estos últimos ya están muy debilitados por la salvaje agresión de los grupos financieros transnacionales, los cuales, a su vez, le harían un guiño de asentimiento a una solución que alejaría, por el momento, la amenaza siempre presente de una crisis política y social de gran envergadura, en la cual no serían de ninguna manera los ganadores. Y lo saben. Lo cual hace posible que aflojen, un poco, los cordones de su bolsa.”
Escrito en el 96, podemos dar fe de lo mucho que se ha avanzado, en nuestra patria, al respecto.
3. ¿Como “cabalgar” la transición?
Nos decía el presidente Juan Domingo Perón en la conferencia inaugural del ciclo “Doctrina Justicialista para la reconstrucción nacional”; realizada en el Teatro San Martin en 1974 (9) : “No son los hombres los que determinan el curso de la historia y su evolución” “las doctrinas no son sino una montura que creamos para poder cabalgar sobre esa evolución sin caernos”.
Entonces para concluir estas reflexiones intentaré ver los aportes que Prelooker y la Historia Argentina, reciente, nos hacen para “cabalgar” la transición entre el capitalismo que fenece (y la pandemia que lo “precipita”) y el mundo poliédrico (al decir del Papa Francisco) que nace.
Y, en lo local, hasta que plasmemos los tres “Polos” (Privado, Estatal y Comunitario), un modelo de desarrollo sustentable, con el trabajo en el centro, orientación a la producción y en el cual nos ganemos el pan “con el sudor de la frente”.
¿Con que contamos? ¿Que habrá en la “mochila de los náufragos”, transcurrida la pandemia?
Listamos algunas certezas:
-La clara conciencia del fin de época y la inutilidad de muchos de los paradigmas económicos que, hasta hoy, tuvieron cierta vigencia;
-El intento, muy serio pero insuficiente, de construcción de un modelo de desarrollo virtuoso, entre 2002 y 2015; (10)
-la visión de grandes pensadores nuestros, de los cuales Mauricio Prelooker es un ejemplo no solitario; a los cuales debemos conocer, estudiar y “aplicar”;
-El muy notable desarrollo de experiencias, locales, constitutivas del “Polo Comunitario”;
-Un espacio territorial, como pocos en el mundo, donde está todo por hacerse;
-El vastísimo aporte del Papa Bergoglio; quien nos interpela, constantemente, respecto a la obsolescencia de las viejas ideas económicas; el cual debe integrase a nuestro hacer (más que declamarse). Resaltamos, a modo de ejemplo, tan solo dos conceptos: “La economía de hoy, mata”; y: “El mundo es rico y, sin embargo, los pobres aumentan a nuestro alrededor su PBI per cápita es de U$S 12.000”; (11) es decir el problema es la distribución.
Constituye lo anterior un bagaje nada despreciable al momento de “construir la montura” para que la historia florezca en una patria libre donde habite un pueblo feliz, en hermandad con los restantes pueblos latinoamericanos y aportando al resto del mundo, poliédrico, su experiencia liberadora.

Notas:
1) Economista. Profesor de Economía General UNDV
2) “Economía del desastre”- Mauricio Prelooker- Grupo editorial del encuentro-1996
3) “La sociedad del costo marginal cero”-Jeremy Rifkin- Paidos-2014
4) “La gran mutación”- Oscar Ugarteche – Ediciones UNAM-2013
5) Nikolái Dimitrievich Kondratieff- Economista Ruso- 1892-1938-Descubridor de los ciclos largos de la economía.
6) “Economía del desastre”- Mauricio Prelooker- Grupo editorial del encuentro-1996
7) “La gran mutación”- Oscar Ugarteche – Ediciones UNAM-2013
8) Obra citada -Oscar Ugarteche- Ediciones UNAM-2013
9) Discurso en el Centro Cultural San Martín-presidente Juan Domingo Perón-19-04-74-Revista Hechos e ideas- Números 1 y 2 Cuarta época 2.016
10) “Defensa del modelo”- Guillermo Moreno- Editorial Sudamericana -2017
11) Discurso del Papa Francisco en el Seminario “Nuevas formas de Solidaridad”. Organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales; 5 de febrero de 2020.

La Revista Hechos e Ideas

Publicado por Hechos e Ideas: https://hechoseideas.com/

Portada de la revista Hechos e Ideas de Octubre 2020.
Hechos e Ideas es una publicación que desde 1935 testimonia la vida del Movimiento Nacional. En sus inicios defendiendo el ideario de Yrigoyen en el seno del radicalismo, librando batalla interna para no caer en las trampas del régimen de lo que se denominó posteriormente, década infame. Su fundador, Enrique Eduardo García, logró reunir a un centenar de articulistas y traducir al español trabajos en varios idiomas. Con una mirada amplia, contó con la participación de exponentes con otras raíces políticas pero con el objetivo puesto en pensar salidas propias para los problemas que acontecían.

Cabe destacar que en este período fueron recurrentes los trabajos sobre los derechos sociales, soberanía alimentaria y energética, gratuidad universitaria, voto femenino, reforma constitucional, como también la posición neutral ante la segunda guerra mundial. Esos temas que no se encontraban en la agenda partidaria tuvieron ámbito en la publicación que, de alguna manera, conformó la argamasa del pensamiento justicialista. Su publicación bimensual se sostuvo hasta 1941.

Revista Hechos e Ideas de noviembre de 1952.
En 1947 dio inicio a su segunda época, convirtiéndose en un insustituible órgano teórico y doctrinario de la Revolución Justicialista. Con una regularidad mensual, contó con la participación directa del General Perón, de Eva Perón y de los ministros y funcionarios. Todas las políticas emprendidas en este período tuvieron en hechos e ideas una página donde quedaron plasmadas para la eternidad.

Fue promotora de la reforma constitucional de 1949, contando con la participación en sus dos etapas de reconocidos constituyentes como Joaquín Díaz de Vivar y Arturo Sampay. También dedicó especial tratamiento a la política regional de integración emprendida por el General Perón y a la planificación nacional desarrollada en los Planes Quinquenales. Su publicación fue censurada por el golpe cívico militar de 1955.

Con el regreso de Perón a la Patria y al Poder en 1973, Hechos e Ideas comenzó su tercera época. Bajo la dirección de la filósofa Amelia Podetti mantuvo vivo el espíritu de sus fundadores, al mismo tiempo que le imprimió la impronta de su generación convirtiéndola en una verdadera tribuna de diálogo y la formación política. Fue el tamiz filosófico de la reconstrucción del hombre argentino, en Estado y la Nación, principios rectores del último gobierno peronista.

En los nueve números que conformaron esta primera etapa de la tercera época, se publicaron los principales trabajos de Amelia Podetti junto con las editoriales que llevaban su impronta. La voluntad del diálogo y armonización entre posiciones diferentes pero teñidas de un espíritu original de pensar la realidad de manera situada. Trabajos excepcionales que, desde diferentes áreas del conocimiento, apostaban a la formulación de las nuevas categorías y métodos en pos de la felicidad y grandeza de los pueblos, verdaderos sujetos de la Historia.

En 1983 sus discípulos continuaron esta época interrumpida en 1976. La generación de amigos de Amelia Podetti, desde el Centro de Investigaciones Culturales fundado por Ana Colotti, logró reunir a hombres y mujeres de la cultura y el pensamiento que colaboraron activamente en esta etapa. Momento particular para la cultura nacional en el que se retomó la reunión tras un período de silencio y dispersión. Fue preciso retomar los temas y reformularlos a la luz de un nuevo escenario.

Además de continuar con los temas del primer período, con un gran componente filosófico; se desarrollaron temas como la cuestión de poder y al representatividad, la planificación estratégica de la política, la nueva economía, la perspectiva femenina y la integración americana. Participaron de esta etapa destacados pensadores como Fermín Chávez, Andrés Mercado Vera, Graciela Maturo, Ramiro Podetti, Norberto Wilner, Cristina Reigadas, Mauricio Prelooker, Humberto Podetti, Armando Poratti, Carlos Fernández Pardo, Laura Podetti, Mariano Garreta, Alejandro Álvarez, entre otros. Se publicó hasta 1999 manteniendo el formato revista-libro.

En 2016 Hechos e Ideas inauguró su cuarta época bajo la dirección de la profesora Ana Colotti. Participan muchos miembros de la época anterior con nuevos colaboradores que aportan a esta Tribuna Abierta del Pensamiento Nacional y Latinoamericano. Proponiéndose expresar los hechos y las ideas de este tercer milenio, caracterizado por la reacción universal de los pueblos contra el sistema global de mercado.

La significativa emergencia del pensamiento latinoamericano en el debate sobre la construcción de nuevas sociedades en un mundo poliédrico, respetuoso de las identidades y tradiciones culturales encuentra en esta revista un ámbito de difusión y diálogo. Motivados por la prédica de nuestro Papa Francisco nos proponemos trabajar desde todos los ámbitos del pensamiento el cuidado de nuestra Casa Común y contribuir como comunicadores de aquellos procesos que se desarrollan en el ámbito comunitario. Sabiendo que la realidad es superior a la idea, los hechos resultan fundamentales para testimoniar que la idea de que un mundo justo es posible.

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