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La Dignidad del Trabajo

La Dignidad del Trabajo

La Dignidad del Trabajo

Si hay algo verdaderamente constitutivo de nuestro ser nacional es el trabajo.

Por el Lic. Jorge Benedetti
Publicado en el semanario Huella.

Jorge Benedetti
Argentina ha construido una cultura propia, resultado de la unión de las vertientes nativas, criollas, mestizas, europeas, etc., donde el trabajo es una dignidad connatural a la posibilidad de desarrollo material y espiritual del hombre.
Ya Martín Fierro, en la genial prosa de José Hernández, afirmaba “Debe trabajar el hombre, para ganarse su pan, pues la miseria en su afán de perseguir de mil modos, llama en la puerta de todos y entra en la del haragán”
y luego agregaba en los consejos a sus hijos “El trabajar es la ley, porque es preciso alquirir; no se espongan a sufrir una triste situación: Sangra mucho el corazón del que tiene que pedir.”
Claro que el trabajo debe estar siempre acompañado del calificativo y de la calidad de “digno”. Desgraciadamente la oligarquía argentina, en su irracional proceso de acumulación, limitó las posibilidades de una justa distribución de la tierra como ocurrió en otros lugares. Baste observar en las películas de la conquista del oeste norteamericano, como llegaban las caravanas y de inmediato se producía una distribución de la tierra, mientras que en nuestro país, las ocupación de los territorios inexplorados o donde habitaban los pobladores prehispánicos, fueron a quedar en muy pocas manos, generando un capitalismo parasitario y prebendario.
Dia del-trabajador.
Foto: labaldrich.com_.ar
El peronismo en su etapa fundacional, hace del trabajo el eje organizador de la “comunidad organizada” y – en las palabras de su fundador – “Gobernar era crear trabajo” y los trabajadores constituían la columna vertebral de la nación.
Es decir la sociedad se organizaba alrededor del trabajo digno, seguro y garantizado.
Tuvo que llegar la dictadura de 1976 para cambiar los ejes de la sociedad, desvalorizando el trabajo como motor de la organización social y económica y fundando una nueva economía, basada en la especulación. Fue la época de la “plata dulce”, la que en definitiva se transformó en una realidad amarga para el conjunto del pueblo argentino.
El 30 de marzo de 1982 el movimiento obrero marchó contra la dictadura por Paz, Pan y Trabajo convocado por la conducción de la CGT a cargo de Saúl Ubaldini.
Foto: mundopoliticodiario
Destruir la producción nacional fue la herramienta para desindustrializar el país, debilitar a las Pymes, desgastar al movimiento obrero y destruir la familia, dado que sin trabajo no hay familia y sin familia no hay organización social.
El papa Francisco afirmó en México: “Uno de los flagelos más grandes a los que se ven expuestos los jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo sostenible y redituable que les permita proyectarse; y esto genera (…) situaciones de pobreza y marginación. Y esta pobreza y marginación es el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia.” (17/2/16)
Mensaje del Santo Padre por el Día del Trabajo el 1° de Mayo de 2020. Vatican News.
En otra oportunidad y marcando en valor del trabajo, manifestó: “El trabajo nos da dignidad y los responsables de los pueblos, los dirigentes, tienen la obligación de hacer de todo para que cada hombre y cada mujer pueda trabajar y así tener la frente alta, mirar en la cara a los demás con dignidad”, , y agregó: “Quien, por maniobras económicas, para hacer negociaciones no del todo claras, cierra fábricas, cierra empresas y le quita el trabajo a los hombres, comete un pecado gravísimo”. (15/3/17)
Luego de 45 años del inicio de la dictadura y la instalación de las políticas neoliberales y a pesar de algunos intentos que mejoraron la situación, el trabajo sigue siendo un valor escaso en nuestra comunidad, también como reflejo de una política mundial de privilegio a la especulación y de concentración de las riquezas.
Para reconstruir la cultura del trabajo es fundamental “invertir” en el desarrollo de las Pymes y de la económica popular.
Foto: ambito
Hoy resulta necesario reunir a los tres sectores que intentan volver a organizar una cultura del trabajo, los empresarios Pymes, quienes en definitiva son trabajadores que generan trabajo, los trabajadores organizados y los de la economía popular, que desde sus diversos ángulos, ponen su esfuerzo para restablecer la cultura del trabajo. Quizás su falta de unidad haga que el gobierno sufra aislado las presiones de los grandes grupos económicos y no pueda jerarquizar totalmente el papel del trabajo como prioridad fundamental en la reconstrucción, tanto de la economía como del tejido social argentino.
Los que sistemáticamente insisten en la necesidad de mirar hacia las potencias del norte, en especial a los EE.UU., deberían tener en cuenta no solo lo antedicho sobre la distribución de la tierra en nuestro país, donde la producción agrícola ganadera es fundamental, sino lo que acaba de plantear la Secretaria del Tesoro norteamericano, por un lado aumentar considerablemente los impuestos a las grandes empresas y al mismo tiempo colocar una sobre tasa casi del 60% a las multinacionales.
Para reconstruir la cultura del trabajo es fundamental “invertir” en el desarrollo de las Pymes y de la económica popular y los fondos deben salir de las súper ganancias de los últimos años, inclusive del último, para volver a una sociedad que pueda, como afirma Catulo Castillo en su Canto al Trabajo, estar “Unidos por el amor a Dios, y al pie de la bandera sacrosanta…”