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Borges y México

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Borges y México
Borges, la cuarta cultura de América Latina

Una Fraternidad Metafísica:
Escribió Martín Heidegger en Ser Y Tiempo que la metafísica (en especial desde «la muerte de Dios» enunciada medio siglo antes por Friedrich Nietszche) se había reducido al ente (la materia) y olvidado la razón de ser de la existencia en si misma. Algo de eso aconteció con la búsqueda del Ser Latinoamericano, un enigma que obsesionó a 10 generaciones de la Patria Grande y que, a partir de las teorías de la modernización, el Gino germanismo y la norteamericanización de las comunicaciones parece considerarse una antigualla olvidada en el desván de las nostalgias vintage.
La indiscutible proyección cosmopolita de Jorge Luis Borges, Alfonso Reyes, (con confesas simpatías y diferencias) Juan Rulfo u Octavio Paz, por nombrar sólo a los más conocidos, hace olvidar a menudo que estos autores ensayaron una auténtica y consciente metafísica del Sur del Rio Bravo con sus particularidades y sus contradicciones que fuera arrasada por la némesis del Terrorismo de Estado en todo el Subcontinente y la posterior imposición del neoliberalismo salvaje desde el Consenso de Washington.
De esta contra ontología de América Latina ( que engendró ¿como su opuesto? al pensamiento decolonial hispanoamericano) nos habla la muestra Borges y México realizada el jueves 13 de agosto en la sala Leopoldo Marechal de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.
Con gran despliegue icónico y exotérico de Khabalas y mandalas y referencias eruditas (algunas excesivas o polémicas, como la influencia en Borges del Estridentismo, (disuelto en 1927) un género contemporáneo con el futurismo y el Ultraísmo español de Rafael Cansinos Asens (que presidió la primera poesía borgeana) y precisamente expresaba la ruptura con el Modernismo que, en México, representaban Gutiérrez Najera y Manuel José Othon, entre otros.

Borges con Estela, una inspiración mítica
El Manifiesto Estridentista (1921) reunió autores muy poco conocidos en su época como Arce, Azurbide o Arqueles Vela, que fueron reivindicados en los años 70/80s por la crítica literaria mexicana. muy posterior. También es polémica la remanida comparación de Beatriz Viterbo protagonista post mortem de El Aleph de Borges con el numen de Beatrice Portinari inspiradora en el siglo XIII de la obra poética de Dante Alighieri)
El panel de presentación de la expo en el auditorio del 1° piso estuvo presidido por la Embajadora de México en la Argentina Sra. Lila Rosbach Suarez, la Directora de la Biblioteca: Susana Soto (Ambas funcionarias descubrieron una fotografía histórica de la charla de Borges con Octavio Paz (1981),donada por la fotógrafa Paulina Lavista ) Participaron también Mariuna Kodama, presidenta y heredera legal de la Fundación Borges, y el Director Coordinador de Políticas Culturales Guillermo David, quien se refirió precisamente al sesgo metafísico de la relación literaria entre Borges y la Nación Azteca.

David evocó los encuentros de Borges con Paz; Rulfo y la nueva generación de escritores mexicanos justamente como el reconocimiento de esa metafísica cultural fundante de la identidad latinoamericana y refirió frases de los maestros que resultan «mucho y a la vez muy poco» del universo común de nuestra fraternidad histórica.
Este cronista cree que el disertante quiso puntualizar que el diálogo entre Borges y los intelectuales mexicanos logró sortear el coyunturalismo y la grieta política que desnaturalizó a la mayoría de los autores que escribieron sobre América Latina por el modo en que las ideas fueron conectadas con los procesos de constitución y consolidación de los estados nacionales, que se presentan intrínsecamente relacionadas con las rivalidades, contradicciones y disrupciones sociales y culturales de cada época,
También recordó que Borges tuvo una visión crítica del latino americanismo pero que sus oposiciones no eran sectarias y conservaron siempre el sesgo autocrítico y dialoguista característico de su personalidad «incluso en sus errores» sostuvo David.
La Reunión concluyó con una recorrida explicada de la exposición y un vino de honor de la bodega Ruttini, muy bien recibido por los asistentes.
Nota y Fotos Alberto Trinckler