Una Denuncia Documental en el Oeste
por Alberto Trinckler
El espacio (INCAA) de Morón que funciona en el Teatro Municipal Gregorio de Laferrere exhibió paradójicamente en su sala el documental de Andrés Cedrón: Argentina Sangra por las Barrancas del Río Paraná cuya precuela: «Cuellos blancos, el caso Vicentín» fuera censurada por el mismo Instituto oficial en agosto de 2024
La versión actual incorpora el frustrado plan de expropiación de la empresa alimentaria, en un nuevo film independiente que desarrolla la historia de la llamada «Hidrovía de la Coca», basado en el libro homónimo de Luciano Orellano.
Producido por La Fragua Producciones, el testimonio fílmico realizó un extenso y exitoso recorrido en cines comerciales, circuitos alternativos, organizaciones e instituciones como parte de .la programación impulsada por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires que la define como una caja de herramientas geopolítica en defensa de nuestra soberanía territorial.
El patriarca Juan Tata Cedrón musicaliza este octavo filme de su sobrino Andrés logrando componer una suerte de banda de sonido histórico-testimonial de la apropiación y saqueo de la cuenca legendaria del Paraná corredor fundacional del progreso y la identidad de la Mesopotamia argentina.
Andrés Cedrón continúa y profundiza una tradición testimonial argentina que tiene sus raíces en los pioneros del cine político nacional. como Fernando Birri Gregorio Selser; Solanas y Getino o su maestro Coco Blaustein entre otros . próceres del documentalismo social.
Cedrón, que ya dirigió sus propios guiones en Brigadistas (2005 y La Caracas (2012). vuelve al formato documental para exponer la fractura expuesta por la privatización neoliberal contaminante y extractivista sobre el cuerpo social argentino: la pobreza estructural, el saqueo territorial del llamado Patio Trasero como secuela del Consenso de Washington y la Doctrina Monroe actualizada y potenciada ahora por la administración de Donald Trump.
La película rescata además a los movimientos y organizaciones que a pesar de su escasa visibilidad oficial y mediática luchan desde hace treinta años en defensa de la soberanía fluvial y marítima mediante la apertura del Canal de Magdalena que permita la salida de nuestra producción agrícola y alimentaria por el Puerto de Quequén en lugar de la actual salida por Nueva Palmira y Montevideo que favorece el narcotráfico y el contrabando desde los países limítrofes También está en riesgo nuestra soberanía alimentaria que constituye el eje vertebral del reclamo popular contra el ecocidio, representado por los intereses transnacionales y la complicidad de los distintos gobiernos nacionales y provinciales.
Disponible en CineAr