En el remozado y ecléctico Teatro del Pueblo (fundado hace 103 años por Leónidas Barletta), al cual el cambio de estructuras (nunca tan bien definido) y de barrio acaso hayan favorecido si cabe, a la excelencia de su propuesta escénica, vimos el clásico de Julio Cortázar (1966) «La Salud de los Enfermos» en una versión de Lisandro Cóccaro muy fiel al texto original, (cuyos hilos conductores son relatados en escena por sus protagonistas) cayendo por momentos en alguna redundancia, que no oscurece la novedad de incorporar música en vivo (Michel Caudin) y diversos elementos de la mitología cortasiana (foto) y una lista de instrucciones para recomendar la pieza (o no) muy en el estilo de los equívocos entre Cronopios Famas y Esperanzas que es exhiben en el hall del Teatro.
El aparente naturalismo de la trama que aborda un tema típico de la dramaturgia tradicional como es el engaño piadoso a una madre enferma de un hecho trágico por parte de sus hijos, para no acelerar su agonía establece un subtexto inquietante respecto de la propia identidad y la relación ambigua entre realidad y ficción, magistralmente engarzada por el autor de Rayuela.
¿Es posible que una inocente mentira familiar desate un conflicto internacional de imprevisibles consecuencias? Los argentinos padecimos dolorosas confusiones entre la buena intención y la demencia. o acaso con el siempre acechante fantasma de la locura colectiva
Ficha técnica: .
Dirección y Puesta Leandro Coccaro; Escenografía Roma González; Músico Miguel Gaudín; Iluminación Manón Minetti: Actúan: Gabriel Shapiro. Cecilia Cosero, Paula Thie, Edgardo Marchiori. y Mrtha Sosa Quintana.
En Cartel los domingos 18 hs. en Lavalle 3656 Barrio del Abasto

Nota y Fotos A. Hachette
Zombis de otros Tiempos
Los Muertos de Florencio Sánchez

El Oeste también se permite con frecuencia una puesta teatral de excelencia:
El domingo 29/8 fue el turno de «Los Muertos» (1908) una pieza breve pero emblemática de Florencio Sánchez en la que el dramaturgo uruguayo logra ese raro equilibrio de los clásicos que se adelantan a su tiempo evitando la retórica y los lugares comunes propios del teatro realista y social de principios del siglo XX.
Temas como, la violencia familiar en la pequeña burguesía urbana, el adulterio; la cosificación de la mujer y el equívoco sentido del honor rioplatense asoman tras la falaz algarabía del alcoholismo un mal endémico de la época que la puesta emparienta con adicciones actuales sin perder la coherencia con la postal tradicional de los juerguistas finiseculares de ambas orillas del Plata de los que el tango ofrece una patética semblanza.
Protagonizada por alumnos egresados de la Escuela de Formación Actoral Pedro Escudero perteneciente al Municipio de Morón, la obra rescata un texto injustamente relegado del prolífico dramaturgo oriental, uno de los creadores del Teatro Independiente argentino, que sorprende aún hoy con su intacta vigencia.

Dirección Alfredo Allende
Nota y Fotos Oestiario Zoo